ESCRIBIR EN CONTRA*
Germán Sierra
Traducción: Patricio Uribe
Je m’oppose es el nuevo j’accuse: eu me oponho: me opongo: estoy en contra.
J’accuse es una llamada de atención dirigida a una autoridad judicial (cuya existencia es actualmente inconcebible y, en cualquier caso, se rechazaría la legitimidad del juicio), así como el reconocimiento de un modelo de realidad compartido y sólido al que también nos oponemos. Nos declaramos en contra de la lógica de la acusación y de la dinámica servil de la representación.
Je m’oppose, sin embargo, abre espacios de libertad, líneas de rechazo que se transforman en líneas de fuga. Sugiere que el arte experimental podría producirse preferentemente desde espacios-de-rechazo. Significa escribir contra la escritura, actuar contra la actuación, renegar del orden y del diseño racional, junto con el rechazo al sueño de una vanguardia [avantgarde] ideal que implicaría la sumisión a una dirección orientada, una ilusión teleológica o, al menos, el reconocimiento implícito de un desvío [detour] previamente imaginado. “No hay adelanto [avant] que guardar [garde]”, declaré en otro lugar [1]. No hay una vía [tour] de la que des-viarse [de-tour], ya no hay flecha del tiempo sino múltiples diagramas de flujo, la posibilidad de establecer una dirección es impensable; simplemente flotamos entre escombros cósmicos que giran en espiral hacia lo desconocido. “Suelo continuar mis propias performances poéticas como muchos otros artistas que sienten que no tienen otro lugar donde asentarse que en su perpetuum mobile, simplemente seguir adelante”, escribe Nina Zivančević en este volumen.
Como el asesino serial de Gary Shipley, que sigue asesinando y escribiendo sobre sus asesinatos.
Como Louis Armand, quien, al negarse a titular su obra, no la convierte en ‘sin título’, sino que la ‘mejora’ [upgrade] al titular todo el texto.
“No puedo continuar, voy a continuar”, como escribió Beckett.
El lema punk “no hay futuro” se convirtió en el manifiesto futurista de nuestra generación, y no vamos a retroceder en absoluto.
“No nos dejamos engañar por el presente que nos haría creer que teníamos alguna autoridad o ejercíamos alguna influencia, y menos aún por el pasado, y mucho menos aún por la presunción de cualquier futuro”, escribió Maurice Blanchot. [2]
“El futuro” —citan Wenaus y Harris al comienzo de su capítulo— “es amnesia en reversa”.
ON VA ÊTRE ABSOLUMENT CONTRE es un libro muy improbable en un mundo regido por la probabilidad– un mundo donde la vieja poética, la vieja política y las viejas tecnologías son reempaquetadas continuamente como nuevas– hecho por personas que, de todos modos, seguirán adelante, reuniendo contribuciones de algunos de los experimentalistas y académicos más interesantes que hay para ofrecer un ejemplo de lo que la literatura quiere ser hoy.
Los artistas acabarán convirtiéndose en vanguardistas, cultivando variedades inesperadas de plantas híbridas en el caótico medio de la jungla, recogiendo hongos mutantes en los bosques oscuros de internet, la cadena de bloques [blockchain] o la biblioteca. No hace mucho, Ron Sukenick definió la escritura innovadora como la continuación de una “tradición rival” [3]–lo que equivale a decir que llevamos escribiendo contra la escritura desde la invención de la escritura. Lxs autorxs experimentales contemporánexs escriben contra ‘lo humano’, contra ‘el autor’, contra ‘el lector’ –del mismo modo que los científicos experimentales trabajan contra los modelos actuales de la realidad. Lxs escritorxs experimentales contemporánexs también escriben contra los modelos actuales de la realidad, sentando las bases de una práctica rechazológica general. Si tuviera que singularizar la tendencia más relevante del arte contemporáneo, diría que es el contrarianismo: la aceleración de la desterritorialización mediante el rechazo de los modos estéticos fundamentales de nuestro tiempo: nostalgia, modernidad, posmodernidad, automatización. Lxs escritorxs experimentales contemporánexs escriben contra el pasado, el presente y el futuro, pero mezclando todos los tiempo-modelos en, por ejemplo, collages texto-visuales radicales.
Ramiro Sanchiz y David Vichnar invocan el espectro del necromodernismo: “un modernismo enterrado hace tiempo pero que, de alguna manera, aún perdura, con su cadáver no-muerto de vuelta para otro enfrentamiento zombi.” [4]
“Más allá del umbral del modernismo y de sus fundamentos utópicos” –dice Vincent Como en La singularidad negra– “la realidad consciente inmediata queda dividida entre lo activo y lo pasivo, entre lo autorreferencial y la exterioridad de las posibilidades desconocidas situadas más allá del yo. Estos elementos exteriores al control inmediato, exteriores a la realización inmediata, constituyen precisamente la forma misma de la finalidad.” [5]
Je m’oppose: la oposición no es ni nihilismo ni negación. No se trata simplemente del rechazo pasivo de Bartleby, de una falsa resistencia revolucionaria o de dejarse disolver en la nada. Al contrario, significa fluir activamente a través de lo que se rechaza (que, por rechazo, se convierte en un afuera-dentro, un ‘campo’, una ‘resistencia’ en términos eléctricos), analizándolo, reconfigurándolo, encontrando sus puntos débiles y de acceso. Estar en contra del lenguaje no equivale al silencio, sino a la implementación de lenguajes esotéricos, ondas imperceptibles, el reconocimiento de todo significado como ruido. El ruido es, por cierto, el mejor antídoto contra la basura [slop]. Seguimos anhelando lo nuevo, pero las innovaciones suelen ser más complejas que la simple producción de novedad formal, ya que generalmente reflejan el ‘éxito’ colectivo y evolutivo de un grupo heterogéneo, que puede requerir adaptaciones adicionales más allá de una nueva forma o de cambios sociales. [6]
En un mundo definido por la fragmentación y abordado poéticamente por la oposición, rechazar el mundo significa devenir una multiplicidad dispersa e indetectable –lo que tal vez sea una de las razones por las que algunos de los libros más interesantes que se publican últimamente son collages-instalaciones escritos colectivamente: One, de Blake Butler, Vanessa Place y Christopher Higgs; Collected Voices in the Expanded Field, publicado por 11:11 Press; Revenge of the Castle Freak de Inside the Castle; el proyecto Alienism coordinado por Louis Armand o el proyecto Xenopoetic de Kenji Siratori –y ahora ON VA ÊTRE ABSOLUMENT CONTRE de Barco Bêbado. Estos libros no son ni las típicas antologías ni el producto de un movimiento literario o artístico reconocible (como los collages dadaístas o el cadáver exquisito surrealista), sino el resultado de redes contingentes y diversas de escritorxs, artistas visuales y diseñadorxs de libros, que a menudo trabajan con estilos diferentes y persiguen distintas metas estéticas, pero aún así “extrañamente atraídxs” por ciertxs “artistas coordinadorxs” hacia proyectos singulares. Un rasgo común de todos estos proyectos es que lxs editorxs son ellxs mismxs artistas talentosxs.
Como consecuencia de la desintegración estética de los medios, los colectivos se congregan espontáneamente en enjambres temporales y desestructurados, revoloteando como las Furias en busca de oportunidades para el rechazo aleatorio, delimitando contra-espacios oblicuos a los medios saturados de basura [slop]. En este entorno frágil pero fértil, logran utilizar sus habilidades específicas para reemplazar la utopía obligatoria de la realidad hiperdiseñada.
En OVEAC (hasta el acrónimo suena adecuado, como si fuera una extraña máquina de ciencia ficción), el resultado de esta improbable reunión se despliega como un rompecabezas de textos profundamente ergódico y visualmente impactante que a veces solo se vuelve legible rotando el libro físico, como cuando se conduce por una carretera sinuosa. Que no se espere una compilación convencional: hablamos de un espacio-de-choque multidimensional y multilingüe donde ensayos, narraciones, poeteorías, manifiestos y pinturas chocan y se fragmentan como macromoléculas que se excitan mutuamente en un entorno de alta energía, volviéndose inmediatamente reactivas y reordenándose en contra-diseños, acoplándose con traducciones antiparalelas que interfieren, convirtiendo los lenguajes en instrumentos afilados que descomponen los símbolos de referencia estándar.
Aquí estamos: desde el horror satírico hasta el antagonismo abstracto, en el mapa psicótico de nuestro mundo feliz.
Notas:
[1] Germán Sierra and Emmanuel Magno, Interstitial Artelligence. Centre for Experimental Ontology, 2022.
[2] Maurice Blanchot, The Step Not Beyond. Translated by Lycette Nelson. State University of New York Press, 1992.
[3] Ron Sukenick, The Rival Tradition. https://www.flashpointmag.com/sukeint1.html
[4] David Vichnar, Necromodernist Architectures in Contemporary Writing. www.3ammagazine.com/3am/necromodernist-architectures-in-contemporary-writing/ (Traducción: https://xeno.cl/2025/11/27/arquitecturas-necromodernistas-en-la-literatura-contemporanea/)
[5] Vincent Como, The Black Singularity. https://drainmag.com/the-black-singularity/ (Traducción: https://xeno.cl/2026/05/12/la-singularidad-negra/)
[6] Douglas Erwin, The Origins of the New. Princeton University Press, 2026.
[*] Reseña de ON VA ÊTRE ABSOLUMENT CONTRE (2026), antología trilingüe publicada por Barco Bêbado (IG: @_barcobebado_) y editada por Emanuel Cameira, que presenta el trabajo de Andrés Vaccari, Andrew C. Wenaus, Charles Bernstein, Daniel Y. Harris, Danny Fox, Eduarda Neves, Emanuel Cameira, Felix Bernstein, Gary J. Shipley, Louis Armand, Manuel João Neto, Mehdi Belhaj Kacem, Nina Živančević, Paulo da Costa Domingos, Peter Bouscheljong, Pierre Merejkowsky, Rui Baião, Stavroula Belios. Contacto: https://www.facebook.com/emanuel.cameira.7