APUNTES SOBRE ESCRITURA, MUERTE Y FUTUROS ANIQUILADOS
Daniela Gutiérrez
INTRO
Para los narradores soy poeta, pero solo soy la nada curioseando entre la boca y el sonido
Seguir los siguientes pasos:
[Pensar la idea como un espectro que debe salir del cuerpo]
Movimiento + vocalización = una escritura hueca, inmóvil, insignificante
**Hay que alimentar el ego para autoengañarse y creer que se pertenece a un pequeño lugar en el que poder sentirse bien con el mundo. Pero alimento mi ego con vísceras huecas.**
Para los poetas soy narradora, pero solo soy la nada curioseando entre el pensamiento y el lápiz
Seguir los siguientes pasos:
[Insertar una idea inconsistente y nada interesante]
Idea + lápiz = este pequeño texto
α
El habla no es más que una articulación de sonidos que transforman el ambiente de los sujetos que observan las condiciones y las fuerzas que llamamos realidad. Crea una alienación que altera la percepción de los pensamientos más puros y pesimistas. Hace del proceso de la razón un simple fenómeno, despojado del noúmeno como fundamento de una posible inscripción de la vida más allá de la vida (necesitamos no un proceso que nos lleve a la locura, sino uno que nos lleve a conocer lo incognoscible). Si ocurriera lo inverso de lo que entendemos que es el habla, sería, primero, el fin de nuestra existencia antropocéntrica, y segundo, el fin del capital como poder trascendental de esta supuesta realidad.
La escritura va un paso adelante, y si bien no está separada del habla, sí tiene un continuo divergente. La escritura mantiene los rastros de una memoria fragmentada, socavando la ontología desde la raíz. Las ideas se aceptan, ordenan y sueltan. Simplemente están ahí, buscando una manera de emerger, sin control del flujo de la conciencia y del sistema operativo que nos rige.
El habla y la escritura siguen empantanadas en una proyección de estructuras fijas. Sus significados emergen más allá de un grupo de signos estáticos que limitan su principal función: proyectar la naturaleza de sí misma con su estela fantasmagórica. Este fantasma no parte de un eco pasado, sino de un porvenir forjado por estructuras no fijas del lenguaje, como el balbuceo de los niños, o el habla entrecortada, confusa y torpe de los adultos.
Pensar en un lenguaje vacío de significados provoca cierto desconcierto, porque hablar de la estructuración del lenguaje humano en su sentido ontológico es encontrar un espejo de representatividad con lxs otrxs. ¿Qué pasa con el resto de los lenguajes existentes? ¿Es ello el verdadero estar en el afuera del lenguaje antropocéntrico? ¿O solo nos hemos dado cuenta que nuestro lenguaje está obsoleto? Y si se dice que la escritura y el habla son fenómenos conscientes en los cuales se debe proyectar el deseo, ¿de qué deseo estamos hablando?
El deseo busca poseer, limita tanto a la escritura como al habla a arraigarse en la memoria, pero si invertimos ese deseo a partir de un proceso alienante, la escritura y el habla se transforman en el negativo de lo vívido de la memoria, destruyendo el mundo y produciendo ideas a las que jamás estaremos acostumbrados. La fórmula del deseo en la escritura y en el habla no es la de poseer, sino que más bien es la de producir un espectro de elementos que salen fuera de sí, alimentando la fuerza intrínseca de la muerte y algunos sueños poco habituales.
**Las palabras son un cristal roto entre las baldosas blancas que dividen el yo y que aumentan el flagelo de la existencia y el deseo. Están ahí encubiertas, buscando a la próxima víctima para alimentarla con la mentira de encontrar la verdad.**
INTERLUDIO
**Nunca tendrás un cierre. La existencia es un tránsito por el dolor permanente, o un montón de balbuceos de niños desesperados por ajustarse a la pretensión de pertenecer, que recogen trozos para formar un caos infinito, para apropiarse de lo que nunca les ha pertenecido porque esas palabras ya no son sinceras**
en la espera de la palabra dispersa/
les faltan piezas a nuestras bocas
Somos un puzzle desgastado por la historia y por eso hablamos de forma críptica, porque ya no existe ningún recurso propio
Pero aquí estamos: volviendo a escribir
β
La escritura se proyecta hacia un cuerpo sin órganos. Bestia demencial que prospera en un estado de desunificación potencial de la realidad. Corrompe el cuerpo, invade el deseo y hace que los actos inconscientes de apropiación sean solo fantasmas que rondan por una multiplicidad de fragmentos construidos por el mundo cognoscible.
**Una vez me dijeron que la razón por la que se decide escribir es para reducir la conciencia utilitarista del cuerpo, al no establecer una dinámica comunicativa/significativa para los sujetos, por lo tanto su organicidad desaparece.**
La escritura transforma el cuerpo, con sus procesos de desestabilización y pérdida constante de fundamento, porque necesita retroalimentarse constantemente. Fuerzas que infectan y absorben todo lo que tocan para reestructurar el autodominio de la locura. Reemplazan la sensación por el objeto y son la fuente del caos de la fantasía humana.
La urgencia de escribir surge cuando las palabras fagocitan como un cuerpo extraño que genera y controla pseudópodos flagelantes en la mente del huésped que capturó. Fuga de lo interno que somatiza el vacío del exterior, transparentando las interpretaciones del mundo.
La escritura como un proceso alquímico, que juega con los símbolos para deformar el plano de inmanencia y arrastrarse por los lugares más extraños del inconsciente. Tiene algo enigmático: comenta algo que no necesariamente se debe entender, explora sensaciones acerca del significado y la realidad. Trabaja con la historicidad sin llegar a ninguna conclusión. Más que para decir una verdad, lo que la motiva es la posibilidad de encontrar una vía hacia la fuga de la conciencia.
Es una fuerza que impulsa al yo a no ceder ante el entorno que produce el capital como fuerza espectral inherente (ronda por las ruinas del mundo). La escritura no se posiciona en una dicotomía entre lo consciente y lo inconsciente, pasa como un flujo entre ambas posiciones. Conciencia como flujo que permite que estos polos abran el espacio para un pensamiento impensado, para hacer que lo incognoscible pase a ser cognoscible.
Estragos del inconsciente al arrastrarse a la consciencia de lo perpetuo. La escritura es una línea de fuga que busca expandirse para llegar al vacío absoluto y conducir a una tensión con la pulsión de muerte, para bordear el deseo de autoexterminio y gozar con la tragedia.
[Ese morbo que tiene la escritura es más bien un reflejo]
INTERLUDIO
Nos atragantamos con las ideas que se atascan en nuestra garganta.
Rondan por nuestros cuerpos alimentándose de nuestra existencia y de la existencia de otros. Las palabras se resignifican como una infección del mundo.
Las palabras son como bilis, agrias y expulsadas de nuestra boca sin aviso
[El mayor temor es quedarse en silencio porque nunca se acalla el deseo]
Hablar no significa comunicarse
La aniquilación de las palabras es su porvenir
γ
**La pluma se desliza suave entre las hojas, dejando una pequeña luz entre los huecos de las palabras**
Se tiene la idea de que la escritura es un tránsito entre lo dicho y lo no dicho, pero es más bien el anticipo de que los humanos ya no están dispuestos a perseguir ideas
**Hoy rompí dos hojas tratando de explicar algo que ya se dijo. Eso puede estar bien o no, pero si no fuese por ello las palabras que se escribieron allí estarían estancadas.**
La nada, palabra tan utilizada, pero que en el fondo es un deseo de aniquilar
Las palabras son la nada, son solo espectros residuales
El habla no necesita persuadir a los sujetos para poder existir. Simplemente brota del cuerpo como una extensión del deseo y la muerte. Está en el umbral entre lo finito y lo infinito, expulsando letras para cubrir con palabras el horror de querer satisfacer su propio deseo, su propia muerte.
**Desperté con la idea de que los textos no le pertenecen a los autores. Ello me hizo pensar en la tarea más compleja de la escritura, que es mantenerla alejada de nosotrxs mismxs.**
La escritura existe para alimentarse del tejido necrótico de la historia (nunca ha sido un refugio), prometiendo expandir el deseo de muerte y mantenernos alejados de las ideas predeterminadas. Para que esto suceda, debemos escribir desde la herida colectiva (para acelerar el sacrificio de nuestros cuerpos).
Vivir en las ficciones, infectarnos de ellas, compartir una nueva forma de relacionarnos por fuera de nosotrxs mismxs
Un acto hecho por ecos que traspasan hacia el otro lado del espejo. El negativo de lo predeterminado, la enfermedad en vez de la cura. Pasa dejando caos, con mucho que explicar pero nada que decir. Siempre mirando desde el borde, quedando en un punto de equilibrio para estar en el espacio vacío, algo que no es mucho más, pero tampoco es menos.
Posicionarse en lo transhumano desde una ecología desmoralizante. Crear desde las ruinas un futuro que ya nos precede. Es necesario que la escritura devele nuestra sombra, no para ser más auténticos, sino para llenar la escritura con espacios vacíos e inertes. Infectar las ideas, avanzar con proclamaciones ficticias para que el mundo termine por desmoronarse.
Trastocarse y aniquilarse para no vivir esta realidad enferma. Acabar con esta producción de discursos que no llevan a ningún lado, acabar con las promesas de un pasado que nunca llegará.
La escritura debe replicarse a sí misma hasta deformar la historia, para poder caminar entre las ruinas, entre el fango y el dolor de ser nosotrxs mismxs (aunque implique permanecer en la confusión). Usar la escritura para despertar de los sueños del capital, para enfrentar el mundo no desde el yo sino desde el afuera que posibilita el yo.
OUTRO
Retornará la escritura ofuscada, ciega, presagiando el descenso de la humanidad, atormentando los sentidos, aniquilando el propio ser
Retornará el deseo radical, desevangelizando los territorios, apostando por la tierra fértil y alabando el balbuceo de los niños del mañana
Retornaremos con nuestros pasos en falso, con nuestros sentimientos ficticios cubiertos por un cristal de mala muerte
[Solo queda la muerte] abrazando lo enfermo que es relacionarse, esperando lo extraordinario que nunca llegará
[Todxs somos hijxs del cielo]
Somos el fango de la tierra