LA DESCOMPOSICIÓN. I: ESPECTROLOGÍA
Patricio Uribe
No hay significado. Esto no significa nada. Esto, esta escritura, inscrita supuestamente para ser legible, para ser transmisible, para significar. No hay más que patrones, sucesiones de patrones procesados, reconocidos, asociados con otros patrones. Correlaciones asociadas a deseos y satisfacciones en torno a los cuales se construye todo orden simbólico. Todo orden no es más que un efecto de patrones. Posibilidad de formalización completa de la escritura, que inevitablemente se encuentra con sus propios límites. Límites dados por la ilimitación y proliferación de las cadenas de signos. Límites dados por la propia formalización en tanto lenguaje. Que un lenguaje sea formal puede liberarlo potencialmente del significado, pero lo abre a una exterioridad que el propio significado buscaba clausurar.
0.
Hay significado en tanto hay lo humano. Lo humano es aquello que se identifica como humano. Lo humano es lo que se identifica. Esa identificación es mediada. Lo humano se escinde: physis y tekhné, natural y artificial, mundo y lenguaje. La escritura se escinde en significado y significante, según un modelo superficie-núcleo. La escritura-significante se ubica en la superficie, desde donde se aplica una operación de filtración que produce una escritura-significado: lenguaje como núcleo de la escritura. Lo que queda de la operación de filtración es el residuo, escritura asémica que queda como diferencia entre significante y significado. El lenguaje como escritura natural presupone un filtrado que deja un residuo, y al mismo tiempo presupone una completa asimilación del residuo como condición de la correspondencia entre lenguaje y mundo.
1.
Supuesta correspondencia entre lenguaje y mundo como correspondencia entre escritura-significado y referente: proyección lineal más elemental de la escritura-significante. Núcleo elemental de máxima obstrucción que no colapsa hacia el espacio trivial del punto, que permite mantener una diferencia. La escritura natural se muestra como el estrato más básico de una escritura espectral: superposición de estratos, acumulación de espectros. Escritura que desplaza el residuo a un nivel superior, debilitando cada vez en el proceso las obstrucciones. La ilusión de trascendencia del lenguaje hacia el mundo se fundamenta en la elementalidad de este estrato. Ocultamiento del residuo a través de la reducción de la escritura a esta proyección. Pero la espectralidad misma implica un desplazamiento hacia afuera, a contrapelo del movimiento filtrador, que va hacia adentro en dirección al significado como núcleo. La clausura se revela como momento inicial de la apertura.
2.
El significado busca mantenerse, pero ya no a través de una correspondencia inmediata. Significado como superposición de sucesivos estratos que se generan al desplazar el residuo. No hay mensaje, no hay transmisión, solo gradientes de ruido y conversiones de gradientes, transducciones. Operaciones de tránsito entre estratos, debilitamiento de obstrucciones en cada nivel superior. Articulación de correspondencias de correspondencias, iteración de articulaciones en cada nivel, alejamiento progresivo del estrato elemental. Se opera en lo simple, lo lineal, lo conmutativo. Equivalencia de los tránsitos en cada nivel, que mantiene ocultas las vías de esas articulaciones. El proceso iterativo alcanza su límite. El residuo se muestra no conmutativo, los tránsitos se muestran no triviales, los espectros lineales se acumulan en torno a una zona opaca que exige otras formas para poder dilucidarla.
3.
La totalidad de los espectros lineales se presenta como una proyección del plano elemental. Lo no conmutativo hace que se presente una composicionalidad no trivial. Lo trascendente, anclado a la correspondencia, da paso a lo inmanente. El plano se compone no por correspondencias, sino por los tránsitos que permiten esas correspondencias. El plano es inmanente en cuanto autoconsistente, en cuanto el afuera ya no aparece como llevado al adentro, sino como generado por el adentro. El residuo sigue siendo desplazado, no como lo que resta de la internalización, sino como lo que no se alcanza a generar. La escritura espectral toma los espectros lineales y los toma como núcleo planar a partir del cual genera nuevas superposiciones de estratos. El tránsito ya no es exterior a los estratos, y las obstrucciones de cada estrato son al mismo tiempo generadoras del tránsito mismo.
4.
Se produce un desplazamiento del residuo al generarlo en cada nivel tal que lo va acotando. Cada plano de nivel superior articula los tránsitos de los tránsitos del nivel inferior. Iteración de la operación, acotamiento del residuo en búsqueda de su generación completa. En cada nivel aumenta la complejidad: menor obstrucción, mayor tránsito, mayor dificultad de la computabilidad de las operaciones. Búsqueda del significado a través de la completitud, inmanencia ampliada en cada nivel, significado reconstruido a partir de los espectros como objeto límite. Pero el objeto nunca se alcanza: la iteración del proceso no puede generar por completo el residuo. En el límite, lo que escapa del residuo es precisamente su incompletitud. No hay nada que internalizar ni que generar: el residuo escapa a la trascendencia y a la inmanencia, que suponen una globalidad respecto a una localidad como algo dado.
5.
La totalidad de los espectros planares se presenta como una proyección de la curva elemental. No hay completitud, no hay globalidad como algo dado. El límite de la completitud aparece como singularidad que la obstruye. El espectro curvo se articula como cálculo abstracto, no ya como secuencia discreta. Lo local ya no aparece como derivado de una globalidad relativa dada, sino como localidad intensiva, infinitesimal, diferencial. Los diferenciales locales son integrados a través de planos infinitos en torno a una singularidad. Pero esta integración no es completa: el residuo aparece como la singularidad misma, que no puede ser integrada en sí misma, sino a través de los planos infinitos que la cubren. La no completitud exige una composicionalidad generalizada, agujereada. Hay integrabilidad pero no globalidad absoluta, en cuanto el tránsito entre los infinitos planos del espectro curvo no está garantizado. Hay continuidad, pero en un espacio curvado, torsionado, deformado.
6.
El residuo como singularidad, al ser integrado, induce un cambio de fase que genera una singularidad de nivel superior. Se generan curvas de nivel superior en torno a cada singularidad, articulación de infinitas curvas del nivel inferior. Iteración del proceso que permite una integración de singularidades cada vez más curvadas. Mayor tránsito entre articulaciones de infinitas curvas, menor obstrucción que induce una mayor dificultad en la integrabilidad de las localidades diferenciales. En el límite de la iteración del proceso, esta dificultad incremental de la integrabilidad induce una no integración de lo local. Esta no integración no implica solo una no integrabilidad de las localidades, sino el colapso de la localidad misma. Colapso de lo local y de lo global, proceso en el límite que colapsa el límite mismo, el borde entre el adentro y el afuera mismo. Colapso de toda composición, del espacio que la hace posible, no-espacio como imposibilidad misma.
Ø.
Colapso de la composicionalidad y del espacio que presupone. La escritura espectral como intento de mediación entre lo discreto y lo continuo, entre lo finito y lo infinito en la escritura, encuentra su límite en el no-límite del no-espacio. El residuo se muestra ya no como un producto derivado de la generación de significado, sino como el no-espacio mismo, el no-significado mismo que es la condición de toda escritura. El no-espacio como ausencia de toda obstrucción, hipertránsito en el que todo es inmediatamente equivalente a todo. La escritura oscura es este no-espacio potencial infinito, ilusoriamente concebido como residual en cuanto podría alcanzarse en el límite. El afuera no es una exterioridad relativa a un espacio dado, que en principio podría internalizarse en algún punto, sino una exterioridad absoluta respecto a todo espacio. El límite de la escritura espectral es asimétrico: el no-espacio no tiene borde, pero define el borde que es la condición de todo espacio y toda escritura.