LA TEKNHÉ DE ARISTÓTELES: DE LA POÉTICA COMO MODELO GENÉRICO DE LO ARTIFICIAL
Katerina Kolozova
Traducción: Patricio Uribe
El concepto de tekhné, uno de los términos centrales en la discusión de Aristóteles sobre lo que los modernos llaman «arte», es un examen de la técnica, oficio y destreza poética. En nuestro contexto predominantemente post-idealista del siglo XXI, podría resonar como algo degradante para el arte: la creación se reduce a oficio, igual que cualquier otra habilidad de la creación humana, incluso la más banal (¿la gasfitería, por ejemplo?) [1]. Sin embargo, ¿consideraba Aristóteles que toda forma de tekhné era inferior a lo que se puede poner en proximidad con la filosofía, que en la antigua Grecia se consideraba una forma de vida plena (una vida imbuida del amor por la sabiduría)? Sostengo lo contrario: mis análisis de su Retórica, el Órganon y la Metafísica, necesarios para un libro que coescribo con dos colegas del Reino Unido sobre el materialismo en filosofía, ciencias y computación [2], muestran que “oficio” es un término que Aristóteles utiliza para describir un razonamiento lógico o científico (filosófico) válido. Pero también es al revés. En la propia Poética, Aristóteles argumenta que en el oficio de las artes, o para el caso en cualquier forma de oficio, vemos operar la capacidad de detectar algo que tentativamente llamaremos estructura y, al hacerlo, abstraerlo de su fundamento material. Habiendo comenzado nuestra discusión con un examen del estatus de la tekhné en el tratado de Aristóteles, argumentaré que la Poética de Aristóteles es una ejecución puramente formal de un argumento, que expone los elementos y los principios de cómo se elabora el oficio poético– cómo llega el arte a ser. Llega a ser en cierto modo como una estructura, una unidad organizativa que “llega a la vida” por la operacionalidad de sus elementos según leyes inherentes particulares. «Vive» como un organismo vivo, genera emociones intensas (“pasiones” en el sentido etimológico o como Spinoza usó el término) [3] o contemplación, conmueve la psique humana (o la mente, si se prefiere), y sin embargo, el llegar a ser del arte —o la tragedia, más específicamente— se desmantela para estudiar sus mecanismos como única forma de explicar cómo opera como un todo orgánico. El método se asemeja, sostengo, al enfoque de Saussure sobre el lenguaje, según el cual la mecanicidad más banal (fonética o de otro tipo) no solo no contradice el autodesarrollo orgánico y la ramificación del lenguaje, ni la sensación de que fluye naturalmente en el uso, sino que, más bien, explica estas mismas posibilidades [4].
El núcleo del argumento de Aristóteles sobre qué constituye la tragedia, y por ende el arte/poesía en todas sus formas, no reside en la dialéctica de las emociones (y de las morales) que culmina en la katharsis, sino en lo que él llama systasis —el “permanecer juntos”— de los elementos de la tragedia que consisten en movimiento y cambio (drama, en su sentido etimológico), es decir, de lo que sucede, de los “acontecimientos”. Según la interpretación clásica de la Poética, la esencia de la tragedia es la katharsis (παθημάτων κάθαρσιν), y esa sección del texto 1449b21-28 es la que habitualmente se considera “la definición de tragedia”. Por otro lado, hay una referencia recurrente a la ἡ τῶν πραγμάτων σύστασις, o la “systasis” de las acciones (o de las cosas, elementos) como la ousia, el verdadero ser, la sustancia o esencia de la tragedia, concretamente en las siguientes partes de la Poética: 1450a15, a32, b22, 1452a19, 1453a3, 1453a23, 1453a31, 1453b2, 1454a14, 1454a34, 1459b21 y 1460a34 [5]. Uno de los principales filólogos clásicos de la entonces República Federativa Socialista de Yugoslavia, Mihail Petrusevski, desafió la interpretación canónica ofreciendo un análisis paleográfico disidente del original, argumentando que para la época medieval se había producido un error de escritura y que el lugar donde debería leerse τῶν πραγμάτων σύστασις se reconstruyó erróneamente como παθημάτων κάθαρσιν. Esta interpretación disidente se presenta en la traducción de Petrusevski de la Poética de Aristóteles al macedonio, tras una elaboración del descubrimiento publicada extensamente en macedonio y resumida en francés en la que fuera quizás la revista yugoslava más prestigiosa de filología clásica de la época, Antiquité Vivante (1954).
La “definición” de tragedia, según la cual la esencia de lo trágico es la katharsis, se impuso como autoritativa gracias al canon de interpretación que comenzó con el Renacimiento y se basó en un manuscrito específico, o más bien en una copia (de un pergamino antiguo) de la Poética. Según Petrushevski, las palabras “catarsis de las pasiones” están mal reconstruidas en el lugar dañado e ilegible del texto [6]. La solución interpretativa clásica contradice las demás partes del texto que definen la tragedia o la obra de arte como systasis o composición de elementos, cosas o acontecimientos, afirma Petrushevski. También contradice las intenciones básicas de la Poética de intentar responder a Platón (Fedro 268 cd).
Una obra de arte, concebida como systasis (en lugar de katharsis), es, por lo tanto, un sistema autosostenido y finito, con un rango prácticamente infinito de reordenamientos y ramificaciones estructurales. Funciona como un autómata en el sentido en que Jacques Lacan, en su interpretación estructuralista del psicoanálisis, utiliza el término, afirmando haber encontrado su origen (y el sentido en que lo utiliza) en la Física de Aristóteles [7].
Sostengo que el autómata significante —o la systasis poética— no puede existir ni en Aristóteles, ni en Saussure, ni en Lacan, ni en lo que identifico como la automatización de la producción de valor en Marx, sin un soporte material, sin estar determinado en última instancia como materia, aun si su identidad en última instancia (“identidad” como idempotencia, según François Laruelle) [8] es “abstracción real” (en el sentido de Sohn-Rethel) [9].
Notas:
[1] Cf. Amanda Beech, “Concept without Difference: The Promise of the Generic,” en Christoph Cox, Jenny Jaskey, Suhail Malik (eds.) Realism Materialism Art (Sternberg Press with CCS Bard, Center for Curatorial Studies, Bard College, 2015), 292.
[2] Katerina Kolozova, William Paul Cockshott & Greg Michaelson, Defending Materialism: The Uneasy History of the Atom in Science and Philosophy (London: Bloomsbury Academic, 2024).
[3] Spinoza, Benedict de. 2003. The Ethics. Traducido por R. H. M. Elwes. Project Gutenberg , disponible en https://www.gutenberg.org/files/3800/3800-h/3800-h.htm.
[4] Katerina Kolozova, Capitalism’s Holocaust of Animals: A Non-Marxist Critique of Capital, Philosophy and Patriarchy (London: Bloomsbury Academic, 2019), 55-88.
[5] Aristotle, ed. R. Kassel, Aristotle’s Ars Poetica (Oxford, Clarendon Press: 1966), disponible en Perseus Tufts Project URL http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus:text:1999.01.0055.
[6] Antiquité Vivante/Živa Antika 4-2 (1954), 230, 234-235; el argumento de Petrusevski se basa en un análisis previo ofrecido por Heinrich Otte, Kennt Aristoteles die sogenannte tragishe Katharsis (Berlin: Weidmann, 1912).
[7] The Seminar of Jacques Lacan, Book XI, The Four Fundamental
Concepts of Psychoanalysis (New York: W. W. Norton, 1998), 53–54.
[8] François Laruelle, Theories of Identity, trad. por Alyosha Erdebi (New York: Columbia University Press, 2016). [9] Alfred Sohn-Rethel, Intellectual and Manual Labour: A Critique of Epistemology, trad. por Martin Sohn-Rethel (Haymarket Books, 2021).