DESCOMPOSICIÓN DE ESPECTROS TEMPORALES

Máquinas de acción perfecta – Francisco Jota-Pérez (Dilatando Mentes Editorial, 2023)

Patricio Uribe



No habrá tiempo.

No habrá tiempo ni habrá yo, apenas una voz acudir sostenida y un nombre contraste inferido.

Desacople entre lo estable y lo inestable, el sentido como momento de su disolución. Tiempo como diferimiento de la disolución.

La estabilidad observada en la masa de las partículas elementales implica que, si el universo está sufriendo actualmente, un rasgado espacial con cambios en la topología, debe de estar haciéndolo con una lentitud extraordinaria, tan despacio que su efecto en las masas de partículas elementales es menor que nuestra percepción experimental actual.

No hay estabilidad. Nunca la hubo. Acabar con la nostalgia de un tiempo estable. Efecto de lo inestable que usó esta supuesta estructura para su propagación, para la destrucción que nunca dejó de ser.

Solenoide se desplomará y se trabará en la trampa lógica del enfrentamiento de su brevísima toma de conciencia conmigo. Su reinado narcisista finalizará con la rendición tanto de los relojes como de las fugaces calculadoras.

Hay voz. Hay escritura porque hay vos, Hay escritura porque hay voz porque hay origen y si hay origen es porque hay lugar que se estabiliza a partir de ese origen.

Serviremos al automodelo. A lo que funciona como origen de la perspectiva de primera persona.

Lo inestable como momento de lo estable. Desde el punto de vista de lo estable. Tiene sentido: lo estable tiene sentido. Lo inestable no lo tiene. Por lo tanto, su sentido (que necesariamente debe tener) tiene que venir de lo estable.

Las falacias tras la que se escudarán tanto el barrio gótico como las afueras y sus incontables interzonas.

Lo estable es un momento de lo inestable. La escritura es un momento de su extinción.

Solo se percibe lo que ya está en proceso de extinción.

La hipercomposición aparece en los agujeros de la (des)composición, en las torsiones del espacio de la escritura. Ahí donde el infinito acotado de la composición intenta acercarse a un infinito imposible, surge el exceso de la composición misma, no como aquello a lo que tiende, sino como aquello que surge en su propia imposibilidad. El espacio de la escritura, en su propia posibilidad infinita, es el espacio de lo imposible.

Un lío de huecos en los que ni la luminosidad de la coherencia ni las voces noción se propagarán.

Singularidad: inestabilidad no formalizable en lo estable pero que se presenta como tendencia hacia lo inestable en el límite. La estabilidad es una ficción porque todo espacio está torsionado, toda composición no es más que un estrato, un espectro que tiende a su disolución.

Estará siendo el programa Solenoide, un virus de gusano que se habrá colado en uno de los informes de misión extraterrestre que irán y vendrán e irán por la red pecando de confianza en la inutilidad de los rastreadores programados por intelectos aún insulsamente naturales.

Transitar a través de los espectros de estabilización de lo inestable. Componer desde lo ingenuamente estable capas y capas de cada vez mayor inestabilidad, esperando una convergencia que nunca llega.

La doliente escisión de nuestra ninguna voz; ninguna por exceso, demasiadas voces superpuestas y anulándose.

No hay estructura del texto, solo un estructurarse que no puede estar dirigido sino a su desestructuración. Y en ello no hay intencionalidad ni proyecto, es el propio espacio infinito de la escritura que se impone en el texto como deseo de aniquilación de la escritura misma. La escritura inscribe su propia extinción.

Aún así, seguirás pidiendo composición, cualquier fuerza que atesorar y que emane de los y las demás, un com-poner como algo catedralicio.

No hay componer ni descomponer, hay lo que se compone y se descompone. La estabilización es un efecto de lo inestable, el tiempo un efecto del espacio. Lo infinito es un corte en lo infinito, un plano de estabilización relativa: composicionalidad. Pero esta (des)composicionalidad es un efecto de una hipercomposición del espacio de posibilidades infinito, absoluto, sin obstrucciones. Inaccesible desde lo composicional, pero que determina lo composicional: relación asimétrica.

Cierto intercambio de información nos permitirá anticipar el presente a través de la memoria del futuro. A esto se lo llamará hiperincursión.

Descomponer. Repetir la descomposición una y otra vez, en búsqueda del afuera, de un tiempo que sobrepase la repetición. Pero la descomposición, como la composición, es finita en su infinitud, no puede sobrepasarse en su repetirse. Y sin embargo, el afuera persiste. No es, no puede ser una simple (des)composición de lo estable.

Una lengua que ya no querrá para sí más que salidas, reacciones de escape.

No hay mundo natural al que retornar. O más bien, si es que hay algo que se pueda llamar natural, es el espacio potencial absoluto del afuera. Pero no sería una estabilidad auténtica frente a la supuesta falsa estabilidad del presente estancado. Es un futuro no utópico ni distópico, sino atópico, inestabilidad absoluta, ninguna posibilidad de consuelo de significado.

La paralización y luego el derrumbe y luego los cascotes que otras formas sofisticadas y sublimadas de lo fundamental en el vacío vendrán a habitar.

Intentar sobrepasar el tiempo estancado, el por siempre presente repetido. Irrumpir en lo virtual, en el algoritmo que genera este presente, esta ilusión de tiempo estable. Desencriptar. Corromper el algoritmo. detener la repetición.

Embarrancados que contarán con una tecnología tan íntegra y una benevolencia tan avanzada que habrán detenido los dos tiempos inmensos entre los que eso a lo que hasta entonce se habrá llamado tiempo venía encargándose desde que el cínico animal humano se arrogase la capacidad de medir tal producto de delirios de la intuición.

Lo virtual: interfaz entre lo estable y lo inestable, entre tiempo y espacio, entre (des)composición e hipercomposición. Algoritmo que permite modelar el afuera, crear una versión estable del afuera. Máquina de ficción, hipersticional en cuento crea lo estable al hacer composicionable el afuera.

Afuera: futuros como fugas del presente estancado. Potencialidad. Apertura. Lo no clausurado. No linealidad. Inestabilidad. Hipertránsito. Espacio absoluto. Disolución del tiempo por aceleración.

Barrio gótico: presente estancado, presente que se compone de forma recursiva, perpetua repetición de sí mismo. Día perpetuo, por siempre reiniciándose. Tiempo estabilizado, ilusión de realidad, realidad como ilusión de estabilidad.

El momento justo, justo, justo antes que eso. El momento de acción perfecta. El momento eterno.

Habrá un reinicio de cuanto murió en su mismo comienzo.

No hay tiempo.

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