TECNÓDROMO


Reza Negarestani


Traducción: Patricio Uribe



Máquinas de escritura desde territorios remotos



Tras la publicación de Blood Electric de Kenji Siratori (Creation Books, 2002), el escritor ciberpunk japonés quizás sea el pionero de un movimiento entre los escritores no angloparlantes que, por un lado, provienen de lenguas radicalmente disociadas de la línea germinal lingüística dominante latina-anglo-franco-alemana, y que, por otro, buscan con entusiasmo contribuir a la diversificación de la lengua inglesa, cuya centralidad ya ha sido saboteada a raíz de las cibersociedades emergentes. En Kafka: hacia una literatura menor, los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari sugieren que una literatura menor no pertenece a una lengua menor, sino a una lengua dominante mayor en la que se escribe desde otra lengua (menos central), barriendo automáticamente las características de la lengua mayor a través de nuevos territorios de anomalías lingüísticas; el escritor se convierte en un insurgente, un itinerante inquieto entre su propia lengua y la lengua mayor. Los ejemplos más destacados de Deleuze y Guattari son Kafka, como checo que escribe en alemán, y Beckett, que escribe en francés e incluso en inglés, como escritor de origen irlandés. Sin embargo, los ejemplos de Deleuze y Guattari se limitan principalmente a las lenguas europeas dominantes, con estructuras, alfabetos y sistemas fonéticos análogos. Ahora asistimos al surgimiento de escritores de culturas e idiomas radicalmente diferentes dentro del inglés, sin ninguna domesticación lingüística previa. Reinventan sus infernales máquinas de escritura en inglés, como lengua dominante (y, en consecuencia, propensa a convertirse en un imperio lingüístico hegemónico), socavando su centralidad y convirtiéndola violentamente en un oscuro pozo de diversificación y anomalías. Como en el caso de Siratori, los movimientos estilísticos exclusivamente japoneses se filtran en el inglés, infestándolo de argot japonés, un pandemonio incesante e imposible de apropiar de sonidos, estructuras sintácticas y flujos de palabras. Para los proyectos neuro/ciberpunk de Siratori, esta transición del japonés (como idioma radicalmente diferente) al inglés es esencialmente similar a traducir un videojuego violento y completamente japonés (incluidos sus códigos de máquina, errores y arquitecturas repetitivas) a la literatura inglesa.

“:://Torturo la molécula del cuerpo eléctrico/::guión-bondage/del cuerpo humano – el medio del gen=TV – sistema nervioso chico-roide asesinado salvajemente>Las masas de carne  que aceleran DESCARGA>>enciende el milagro del asesino que fue enviado de vuelta a matar en el torrente sanguíneo de la bestia ácidoHUMANA de circonio<<como un cirujano con manos de Dios>>//” [1]

Para un lector inglés, el resultado podría parecer una performance tecnopoética extrema, una contraparte tecno-noir de las obras de Antonin Artaud, los poetas de Tel Quel y el poeta quebequense Fernand Ouellette (Le Soleil sous la mort), cuyos poemas envuelven la rabia del fin del mundo. El siguiente texto es una exploración apresurada de las anomalías provocadas por las máquinas y técnicas de escritura japonesas de Siratori, no solo en la lengua inglesa, sino también en el texto como espacio tejido (“textum”), apropiado para la narración, la hegemonía autoral y las meras comunicaciones económicas que reprimen automáticamente toda manifestación de exceso.





El texto como performance tecnológica



Los textos tecno-vorticiales de Kenji Siratori (Blood Electric, Human Worms, Smart-d, Headcode, etc.), similares a las escrituras experimentales más criptogénicas, exhuman procesos absolutamente originales de composición textual; pero, a diferencia de otros ingenieros de tales textos, cuya economía de escritura se encuentra asegurada dentro del cuerpo orgánico de tramas espectaculares entrelazadas o verborreas crítico-maníacas sobre el Texto mismo, la escritura de Kenji Siratori, deliberadamente, cifran (vacían) una nueva malla artificial sobre y a través de la cual el texto se representa, se enreda y se recompone continuamente de forma no tejida. La estructura de los textos de Siratori es la estructura polimórfica de la malla-metálica (wireframe) en gráfica y modelado digital; en un plano (2D), es un espacio perforado constituido por alambres o filamentos dinámicos, una estructura reticular idéntica a la función del texto como textum (una malla tejida) y reticular para soportar todos los procesos significativos en funcionamiento, líneas de narración, modulaciones, planos semióticos, etc. Pero en la escritura de Siratori, este enrejado dinámico o malla-metálica aún no se ha texturizado; evade la naturaleza hegemónica del texto (textura), que convierte una superficie polimórfica en una entidad superficial restringida, apropiada para la acumulación, la proyección, la significación y la comunicación económica (por lo tanto, esencialmente conservadora). En el otro plano (3D), la malla-metálica es una entidad que se presenta en varias formas distintas a la vez: un volumen, una superficie, un exoesqueleto blando que facilita el movimiento en lugar de restringirlo (como en el caso de la autoridad que una estructura esquelética interna impone a un cuerpo en movimiento), un espacio sagrado y una línea autónoma y convolucional que se recompone implacablemente en el espacio. El espacio enrejado de la escritura de Siratori, mediante su anomalía espacial y composición, desperdicia simultáneamente todos los pseudoflujos teóricos o líneas de narración (la vorágine textual de Siratori no admite nada externo) y evade una formación organizativa que se conserve y acumule frugalmente a través del texto para ser distribuida económicamente en planos uniformes ortodoxos como líneas argumentales, regímenes de canalización para transferir la dirección del Autor y sistemas de seguridad que protegen la totalidad represiva del texto. En términos de la escritura de Siratori, el texto como arquitectura (incluso una experimental) es una enfermedad egocéntrica que no debe ser purgada, sino bombardeada, asaltada e infestada por nuevas plagas furiosas; debe convertirse en una colmena xenobacteriana de la que nace un texto autofágico.

La Voz hegemónica (llamémosla la voz del faraón, del padre, del autor, de Dios) que acecha en todos los textos y en la estructura burocrática de la trama es la consecuencia inmediata (un síntoma arquitectónico) del Texto como textum (espacio tejido) o un proceso de entrelazamiento de fibras informativas. Pero la escritura-malla-metálica ​​de Siratori (similares a un videojuego lleno de bugs y glitches de programación) generan un nuevo espacio de trabajo potencial para el surgimiento de nuevas líneas de comunicación, composiciones y complejidades.

“Chupo el módulo-de-desilución de los datos del protocolo-de-asesinato=órgano de procesamiento mutante hacia el guión-de-pesadilla enviado de vuelta a la era del byte-de-respiración de su codigomaníaco-mundial abolición ADN de tecnoyonkis replicantes emocionales=ácido del canal****los sitios-de-rendición del…” [2]





Qué es texto (texere: tejer)?



Los arriesgados experimentos textuales de Siratori (la serie tecnológica Guinea Pig) plantean una contrapregunta para esta rancia interrogación: ¿por qué se debería pensar en un texto como un textum (un espacio siempre-tejido)? ¿No es un texto tejido más adecuado para fabricar papel higiénico?

Al convertirse en un «huésped involuntario» (Stelarc) de las composiciones fluidas y líneas de comunicación, la escritura-malla-metálica de Siratori se sumergen deliberadamente en los espacios artificiales no-tejidos, o más precisamente, en el texto no como estructura tejida sino como un espacio no-tejido.




Los no-tejidos (el texto no-tejido)



Los no-tejidos borran las cuadrículas textuales platónicas y cartesianas que tienen sus raíces en las técnicas de tejido y en los espacios tejidos (siguiendo las observaciones de Deleuze y Guattari sobre el modelo de tejido como paradigma de la Ciencia Real de Platón [3]); su composición no requiere la conversión reguladora de fibras en hilados e hilos tejidos ordenados. Los textos no-tejidos están diseñados o hechos de fibroides no-tejidos (dis-)cordantes y compuestos por adhesión, fricción, soldaduras y nexos artificiales (y no entre-tejidos), lo que trae una intimidad particular a las fibras y filamentos que no permite que pasen las energías de activación de los enlaces de síntesis o entrelazado, sino que instala zonas de conductividad para líneas de comunicación potencialmente ilimitadas y procesos animórficos que mantienen constantemente el texto (como un espacio no-tejido) bajo mutaciones, vermiculaciones, metamorfosis irreversibles y paroxismos, arrastrando el texto a zonas completamente ajenas donde el texto mismo (despojado de sus líneas de narraciones, tramas y voces autorales) está programado para una performance impensable que puede convertir todo en formas de perfección inhumana (de las que la escritura de Siratori están abrumados).

Los textos no-tejidos también se distinguen por su superconductividad, permitiendo el paso fluido de datos de un punto a otro sin previo aviso y con mínima entropía (un proceso que suele verse bloqueado por el espacio estriado regulado de los textos tejidos). Como en el caso de la escritura de Siratori, esta característica hace que el cuerpo del texto sea turbio y gaseoso, siempre dispuesto a volar, alejándose de la atracción gravitatoria que lo vincula a la literatura o incluso a la poesía, de todo género establecido.

Otra característica evidente de los textos de Siratori es su profunda apertura y los procesos de vaciado que operan en todas las capas de la escritura. A pesar de su estilo prosístico implacable, que se regenera a sí mismo mecánicamente, el texto se constituye de una estructura compositiva que puede reforzarse constantemente mediante nuevas composiciones, nuevos fragmentos textuales, flujos de datos y fibras textuales. Los textos de Siratori son anomalías compositivas (toda composición es una anomalía pestilente) marcadas por multiplicaciones terminales, proliferaciones estructurales, procesos de autoregeneración y refuerzos de nuevas composiciones textuales. Esta característica convierte los textos de Siratori en cifras (safira: ahuecado) o espacios de núcleo exterior (no vacíos ni en blanco), cuerpos anarquitectónicos bajo la intensa acción de composiciones textuales y líneas de escritura que se incrustan en todo lo ya arraigado en el texto, creando nuevas composiciones dentro de ellas: composiciones dentro de composiciones dentro de composiciones, ad infinitum (un conjunto de posibilidades textuales diversificadas (diversificantes); los espacios no-tejidos son los avatares de la Profundidad y el Abismo). Los textos de Siratori autoliquidan sus núcleos y construcciones (por lo que pueden identificarse como literatura, poesía, grafiti, data-logs, etc.), creando espacios huecos laberínticos que no restringen la aparición de composiciones textuales o líneas de escritura. Aquí, los espacios no tejidos (a través de los cuales la escritura de Siratori se recomponen) se corresponden con la entidad multifuncional de Stelarc, el Cuerpo Hueco, “un anfitrión involuntario para agencias alienígenas” [4]. Alan Sondheim también insinúa la afinidad entre las performances de Blood Electric y Stelarc.

En la escritura de Siratori, no es necesario rastrear una fibra textual tras otra para forjar el texto y simular un efecto de narración (síntoma del texto tradicional entre-tejido) ni mantener enfáticamente la coherencia textual moviéndose sistemáticamente sobre hilos textuales; al contrario, es necesario “saltar” (mutar) irresistiblemente las fibras textuales o “excavar” (vermicular) el espacio agujereado de la escritura-malla-metálica de Siratori. En cualquier caso, saltando o arrastrándose (dos modos de lectura o interacción con los textos de Siratori), el lector experimenta colisiones, mutaciones y vectores contagiosos que conforman el cuerpo mismo de las obras de Siratori. La mutación es el delirio de cruzar y saltar dimensiones y forjar líneas dinámicas sin dejar rastro; la mutación transgrede las dimensiones al chocarlas entre sí, introduciendo el colapso en ellas y saboteándolas al implosionarlas. La mutación es una táctica terminal constituida por saltos epidémicos (idénticos a la pulga de la rata), movimientos acéfalos, espasmos, descensos y pasos sin rastro; la continuidad dinámica que mantiene no se basa en la lógica tiránica de los espacios tejidos (textum), dimensiones restrictivas ni en la continuidad ilusoria que la voz del Autor falsifica. En este sentido, todos los textos de Siratori fluyen a través de una continuidad anómala, diseñada por el dinamismo terminal y el delirio de las mutaciones que emergen del texto como un espacio no-tejido. La mutación no es solo un movimiento táctico para escapar de la tiranía de los espacios tejidos, su atracción gravitacional y sus formaciones sedentarias, sino también del dinamismo intrínseco de la propia tecnología. “No hay más mutación para los humanos que la mutación con tecnológica.” (R.U. Sirius) [5]

A diferencia de los textos burroughsianos que se convierten en informes tecno-orientados a través de sus encuentros analíticos con la tecnología (ya sea en un nivel anti-trascendental o no), las obras de Siratori son tecnológicas no por medio de sus contenidos, temas o por defender o criticar la tecnología, sino debido a la reciprocidad directa con sus estructuras maquínicas y espacios de escritura que son, en sí mismos, fenómenos tecnológicos (no-tejidos, escrituras-malla-metálica, mutaciones, cifrados, fugas de los regímenes arquitectónicos de escritura en general).

“”//Asesiono su circuito cerebral hidromaníaco::está invadido por el holograma=fluido corporal que un dato=mutante emite al cuerpo-OMOTYA del universo ultra=máquina de la Ciudad Cadáver::la masa del módulo-carne del dron parásito que inauguró el modo mímico::buscando proteínas grotescas en el mundo anal subterráneo de un cementerio de súcubos//” [6]

Al interactuar con textos como Blood Electric, Human Worms y Smart-d, uno puede considerar a Kenji Siratori como un guerrero-mecha, un neuroprogramador, no un escritor en el sentido convencional; escribe (programa) el texto como tecnología.




Notas:

[1] Kenji Siratori, Blood Electric, Creation Books, 2002.

[2] Kenji Siratori, HUMAN-WORMS, iUniverse, 2004.

[3] Deleuze, Gilles, Guattari, Felix, Mil Mesetas: Capitalismo y Esquizofrenia.

[4] De una entrevista con Stelarc en Homo-stasis, ed. Reza Negarestani. Véase también: Stelarc, Remarks on Hollow Body.

[5] De una entrevista con R.U. Sirius en Homo-stasis, ed. Reza Negarestani.

[6] Kenji Siratori, Blood Electric, Creation Books, 2002.

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